1/9/16


Somos latinos, porque hablamos una lengua romance, heredera directamente del latín, que lo conserva sintáctica y semánticamente.
 
Somos hispanos, en cuanto que somos herederos políticos de Roma, y emprendedores de la unidad territorial de la Península.

Y por último, pero no en menor importancia, somos íberos, porque "racialmente", popular y culturalmente, somos los herederos de los pueblos que han habitado esta Península y se han sumado al sustrato biológico de la Iberia prehistórica.

El latín como lengua flexiva sigue identificándonos y relacionándonos con todos los pueblos que conservan esa misma estructura en su lenguaje. De forma tal, que la lengua latina subsumida y estructuradora sigue moldeando su concepción de la naturaleza y tratamiento del mundo. La lengua tiene un poderoso efecto en la modulación de la subjetividad humana, y todos aquellos que hablamos en una lengua latina conservamos un extraño parecido, hasta me atrevería a decir que un aire de familiaridad en nuestra manera de ser.

Sobre la hispanidad, qué decir. Muchos fueron los reyes que se disputaron ese título en la Edad Media para ser finalmente heredado por los reyes de Castilla y Aragón.

Y por último, pero no menos importante, la Iberia sumergida que habla y habla, y no para de hablar, desde el fondo de nuestra psique, moldeando perennemente un inconsciente colectivo, es lo que nos une más allá de la Historia y el parecer de los pueblos, es una voluntad tan tiránica e inviolable que, de cualquier forma, a los habitantes de esta Pen-Insula, les recuerda que viven en un trozo de tierra, no muy grande, pero tampoco muy estrecho, bañado por dos o tres mares, desgajado violentamente de África y unido al Viejo Continente por una franja de tierra llena de bosques, valles y montañas, que desaconseja volver a cruzarlo a quien ya lo ha cruzado, y que es un foco de conflictos pero también de colaboraciones entre los dos lados.

De la suma de esa Lengua, que es el español, que es nuestra forma de hablar y sentir, de esa Historia que es la hispanidad, y de esa Conciencia colectiva que es la iberidad, nace un pueblo que es España, consciente de si mismo y con capacidad para subsumir y revertir todos sus retos y amenazas.

He dicho que nace un Pueblo, y en puridad podría haber dicho que nacen dos Pueblos, sino fuera porque los portugueses, a pesar de compartir con nosotros las mismas cosas, en realidad ya no son lo mismo, sino que son diferentes. Es Portugal y no es España, y podemos compartir cosas pero ya no seremos iguales.

Para hablar de igualdad entre Portugal y España, en el futuro, habrá que referirse a instancias superiores.


Benito G.ª Pedraza