15/3/13

AFGANISTÁN



Afganistán pugna por su modernización, por su desarrollo urbano, social, económico y cultural, este desarrollo lo conduce hacia la unificación política primero bajo un emirato (1838), luego bajo una monarquía de corte occidental (1923). La monarquía afgana elige para su país el camino de la neutralidad internacional, contrarrestando la competencia entre sí de las grandes potencias y sacando provecho de esta.

Durante la 1ª Guerra Mundial acepta la neutralidad para ganarse la amistad de los británicos, pero deja que la cortejen alemanes y rusos, durante la 2ª Guerra Mundial, acepta el apoyo técnico y económico de soviéticos, primero, y de estadounidenses, después, y expulsa de su territorio a los ciudadanos de los países del Eje, para mostrar su apoyo a los países del frente anti-fascista.

En 1965 se funda el PDPA, partido progresista y laicista, asociado al marxismo y, por esto mismo, a la influencia de la Rusia soviética en la zona. El PDPA se funda en condiciones de clandestinidad. Sin embargo, el PDPA va ganando legitimidad “de hecho”. Al peligro que para la monarquía representa la izquierda, se añade el extremismo islámico “sunnita” fuertemente polítizado y descontento con la modernización del país.

La inestabilidad política conduce a un golpe de Estado por una de las facciones del régimen, que lo único que conseguirá será acrecentar las diferencias de opinión y agudizar la crisis política.

Por último, una facción del PDPA, conocida como Khalq (masas), da un golpe de Estado en lo que se conoce como la “Revolución Saur” (1978). Con este golpe de Estado, comienzan los gobiernos del PDPA en el país, aunque en principio el golpe no fue apoyado por la URSS, va a suponer la entrada abierta de la URSS en la vida de Afganistán, polarizando con ello a todas las fuerzas sociales.

Los islamistas pasan a la clandestinidad y a la oposición armada al régimen. El PDPA se divide, a su vez, en dos fracciones, la Khalq o masas y la Parcham o bandera, además, una tercera fracción maoísta se irá sumando paulatinamente a la oposición armada al nuevo régimen. Con el presidente Babrak Karmal (1980), la fracción Parcham empieza a ser responsable de la formación de los gobiernos del PDPA. Este cambio va a contribuir a estabilizar el régimen y centrar los esfuerzos en la lucha contra la oposición, en el marco de una abierta guerra civil que cuenta con el apoyo sobre el terreno de fuerzas de la URSS (iniciado con los gobiernos del PDPA).
Pero el apoyo militar soviético siempre estará condicionado a la estabilidad del régimen y será relativo a las circunstancias del país y el tiempo de la intervención. A partir de 1980, la URSS deja claro al presidente Babrak Karmal que la ayuda militar soviética será limitada en el tiempo y tendente a la retirada gradual del territorio afgano.

La contra-revolución recibe diversas fuentes de financiación y apoyo a todos los niveles, en consonancia con su composición social y política. Irán, Arabia Saudita, Paquistán, Estados Unidos y China, son países que se destacan en el financiamiento y apoyo logístico a los diversos grupos que luchan contra las fuerzas gubernamentales y soviéticas.

La Unión Soviética tuvo claro que podía ser derrotada militarmente en Afganistán y que existía un paralelismo político y táctico entre su intervención en Afganistán y la intervención estadounidense en Vietnam.
En 1988, se firman en Ginebra los Convenios sobre el arreglo político en torno a Afganistán, tendentes al establecimiento de relaciones de buena vencidad entre Paquistán y Afganistán, y a la finalización del apoyo militar que tanto EE.UU. como la URSS venían dando a los contendientes. El gobierno afgano de Najibullah (1986) duró tres años más, después de la firma de esos convenios. Entonces, la capital de Afganistán, Kabul, fue asaltada por la facción Jamaat-e Islami, sacando al presidente Najibullah de la sede de la ONU donde se protegía, siendo posteriormente ajusticiado por los sediciosos y muerto en martirio, junto a su hermano.

Actualmente el Partido Watan (Hogar nacional) es el heredero político del PDPA, reivindica la memoria del presidente Mohammad Najibullah, su política de respeto a las tradiciones del pueblo afgano, de reconciliación nacional y soberanía del país.


Post-Scriptum: Los Convenios de Ginebra de 1988 no involucraron a la oposición afgana, únicamente a los gobiernos de Afganistán, Paquistán, EE.UU. y la URSS. Las relaciones entre el gobierno de Afganistán y la oposición política se vieron como un asunto interno y no se tocaron, tan sólo se ratificaron las fronteras territoriales así como el respeto a las decisiones políticas que cada país tomara dentro de las mismas, renunciando EE.UU. y la URSS ha intervenir en los asuntos internos de ambos países.