6/4/10

Qué es para mí la corrupción

Bueno el tema de la corrupción es muy controvertido, y sujeto al sensacionalismo de los medios y la demagogia. Desde luego, debe ser criticada, combatida y perseguida.

¿Qué es para mí la corrupción? El sistema del Gran Gobierno, el Estado Máximo, el capitalismo monopolista y el socialismo de Estado es para mí un sistema corrupto. Es sólo una cuestión de grados, el oficinista que se lleva un boli a casa no comete ningún crimen, el empleado que aprovecha la fotocopiadora de la empresa para hacer fotocopias personales, no comete ningún crimen, todo el mundo lo hace, pero el ejecutivo que de la noche a la mañana pasa a trabajar para el Gobierno, o el político que de la noche a la mañana pasa a ser asesor de una multinacional, como mínimo, caen o pueden caer en un conflicto de intereses que de demostrarse es punible en los tribunales.

Es decir, la interpretación de la ley se puede hacer más elástica, y de ser así todo el mundo puede incurrir en trapicheos, si existe la convicción subjetiva de que todo el mundo lo hace (existe un consenso social al respecto). En ese caso, no sólo se estaría violando la ley, además se estaría dejando sin efecto su aplicación (a ese respecto, véase el video de Milton Friedman). Esto es terrible, porque la discrecionalidad no pararía de aumentar, y el político sería su ejemplo más destacado, y el beneficiado más evidente de un pelotazo.

Con Solchaga, asistimos al pelotazo en economía. Con Aznar, me temo que hemos asistido al pelotazo en político. Y esto no sólo es exclusivo del neo-conservadurismo español. En EE.UU. la nueva hornada de dirigentes políticos conservadores hicieron saltar por los aires la celebérrima fórmula del conservadurismo fiscal, entre líneas se podía leer en sus intenciones: “¡Ahora nos toca a nosotros!”. Vaya, ¿estos eran los compañeros de partido de Milton Friedman?

Esta claro que, “en todas partes cuecen habas”, como dice el refrán. Es evidente que el Partido Popular está en medio de una campaña mediática, hasta cierto punto legítima, deja de ser legítima cuando para orquestar esa campaña se recurre a métodos que bordean, o incurren en, la ilegalidad o la corrupción que pretenden denunciar (el chivateo de los juzgados y las cañerías de la policía).

Mariano Rajoy, en mi opinión, se ve desbordado por un asunto que llevaba años funcionando a sus espaldas, y se ve acorralado por una campaña mediática que trata por todos los medios de impedir que llegue a La Moncloa. ¿Eso quiere decir que Mariano Rajoy esté limpio y libre de culpa? De Mariano Rajoy dijo una vez una cosa el periodista José María García que le retrata y refleja de arriba abajo: “Por donde pasa no mancha, pero tampoco limpia”. Esa es la actitud que mejor retrata y refleja a Mariano Rajoy. Como decía Franco, “En política no te metas”, sólo que este era militar de profesión mientras que el otro es político partidista.

Pienso que Mariano Rajoy se va a tirar mucho tiempo en La Moncloa (¿entonces le saldrá una mayor confianza en sí mismo?), también lo espero y lo deseo, y creo que también lo desea la izquierda que sabe que no puede hacer todo lo que España necesita con lo que tiene detrás (con sus bases), y que espera que la derecha de este país ponga orden y en pie al Estado (a la Administración), para que luego lleguen ellos (la izquierda) y vuelvan a estorbar.


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Deo Vindice.