15/9/09

Nacionalismo étnico y Nacionalismo cívico

En los ochenta y los noventa se decía que el nacionalismo catalán era diferente del vasco. Se decía del catalán que era más cívico, más apegado a la extensión de los derechos ciudadanos, al ágora y la plaza pública mediterránea, etc.

En cambio, el nacionalismo vasco se suponía más enraizado en los valores y culturas del pueblo, del campo vasco y sus aldeanos. Digamos que el primer nacionalismo podía ser un nacionalismo tendente más hacia la democracia, mientras que el segundo sería un nacionalismo más racialista y segregacionista.

Etc., etc., hoy todo esto parece que suena a música celestial, porque es un discurso más perteniciente a la academia, para tranquilizar concienciar y fomentar la investigación "pura".

Pero qué vemos y cómo se forman ambos discursos del nacionalismo.

En los ochenta y los noventa, la gran figura del nacionalismo catalán es Pujol y la CiU, partido coaligado, social-liberal-conservador. Es una suerte de combinación de nacionalismo "conservador", de liberalismo económico y de catolicismo a lo Vaticano II. Esta vía "fenicia" del nacionalismo catalán (haciendo honor a su ascendencia mediterránea), convirtió a Cataluña en un oasis socio-económico y una singularidad dentro de la geopolítica del Mediterráneo occidental, en permanente alianza con Madrid.

Lo que muchos no hemos soportado de este nacionalismo "cívico", ha sido la instauración de un régimen parcelario, autocrático y partidista, que se movía en torno a Jordi Pujol, que estuvo en la Generalitat 23 años, que alimentaba un progresismo catalán adulador con el poder y que, en definitiva, todos, los conservadores del poder autonómico y los progresistas del poder municipal, eran fieles al felipismo y promotores de la singularidad del nacionalismo catalán reinterpretado como "federalismo". (El Virreinato de Jordi Pujol era claro).

Pero por debajo del nacionalismo civilizado había un nacionalismo "étnico", historicista y patriotero, del mismo estilo que el vasco.

La gran novedad del independentismo vasco "batasuno", a diferencia del peneuvista, fue que hizo de la lengua la seña de identidad del nacionalismo. Si Sabino Arana hacía énfasis en la tradición, la vinculación a la vida de los pueblos aldeanos, las costumbres cristianas (la identidad Vascos=Católicos se construye en el S. XIX, si bien el cristianismo en el País Vasco data de los años de la romanización) y la clase nobiliaria vasca, la nueva izquierda nacionalista empezará a fomentar la lengua regional y a hacerla seña de identidad del nuevo nacionalismo. Es un planteamiento novedoso y muy moderno, porque la lengua puede contener, no sólo una historia, no sólo una visión del mundo, sino toda una serie de valores que escindan a unos hablantes de otros, y una lingüística que separe imaginaria y prácticamente, a una comunidad de hablantes de otra. El cóctel Tierra + Sangre + Lengua puede ser explosivo. Y encima, "inculturizamos", a los maquetos venidos de fuera (dolor de cabeza de Sabino).

Este visión nacionalista se trasplanta a Catalunya. No sólo se trasplanta, el nacionalismo que crecía a la sombra del poder convergente, lo desarrolla junto con la violencia, la reinterpretación de la historia y la generalización del odio a España.

Pujol, alienta el fuego nacionalista, a la vez que garantiza que puede apagarlo. Más que un Virrey parece el jefe de un Bantustán, que gobierna en común acuerdo con pequeños jefes tribales (los políticos del PSC y ERC).

Por fin el pujolismo cae, una vez que ha caído el felipismo, una vez que el aznarato se ha rescindido. Y los jefes tribales de los partidos políticos en la oposición se pelean por las partes más preciadas del león. ERC tiene la llave de la gobernabilidad y nace el tripartito. Objetivo: excluir al PP, "nacionalizar" los beneficios de la Generalitat y seguir fomentando el "paraíso" nacionalista catalán. Y ERC pone el listón más alto, con el ejemplo de las ex-repúblicas yugoslavas: la independencia.

A todo esto, quienes son los danmificados por esta deriva irracionalista, pesebrera y particrática (en Catalunya): castellanoparlantes, obreros y estudiantes. Es decir, todos aquellos que quieran vivir en libertad su cultura de origen y su cultura nacional (la española), todos aquellos que estén preocupados por su trabajo y el futuro de sus hijos (los obreros), todos aquellos que quieran aprender una cultura inclusiva y conectada con el mundo (los estudiantes). Los estudiantes ya no van a Cataluña a estudiar, los obreros, si no están conectados a un partido del tripartito o a un sindicato pesebrero, saben que ya no tienen nada que hacer, y los castellanoparlantes que quieren educar a sus hijos en el español, saben que ya no pueden confiar en la educación pública ni en los servicios de educación y cultura de la Generalitat.

¡Jodé, PSC, esta visto que no podéis pensar si no en términos dictatoriales! Dictadores de derechas con el puño y la rosa en alto. Los de ERC tienen que estar contentos con vosotros... Sois todos iguales. ¡Viva Ciudadanos y viva UPyD!