23/11/08

Defensa de Alan Greenspan

Nos resultan patéticas y decepcionante las críticas lanzadas a Alan Greespan por parte de un liberalismo informado.

Ese mismo liberalismo hasta no hace mucho no recordaba en absoluto a Greespan, en cambio cuando se hizo más crudo el actual ciclo recesivo de la economía se acordaron del anterior presidente de la FED. Era previsible, los funcionarios, los políticos y los ejecutivos están ahí para eso, para llevarse las iras del público cuando arrecia la crisis y servir de cortafuegos, alguno hasta de cabeza de turco. Pero. ya se sabe, hacer leña del árbol caido es muy feo, además de gratuito y contraproducente. Porque no nos dirige por el camino correcto para atajar los problemas.

Le han acusado a Greenspan de aumentar la burbuja inflacionista; los mismos que antes decían que no había tal burbuja, que los precios de las viviendas se regularían "sólos" y benignamente, como Alberto Recarte (que, por cierto, es de los más suaves a la hora de criticar a las autoridades norteamericanas, posiblemente también de los más objetivos).

Nadie ha leido las memorias de Greenspan, de entrada, nadie ha reconocido en él a un clásico y sólido liberal, como es, además de un técnico e intelectual de primera fila.

Se acusa a la Fed de monopolizar el dinero; es una vieja y legítima crítica del liberalismo, el Banco Central norteamericano nació a comienzos del pasado siglo por escasos votos a favor del Congreso, y todavía no se le ha suspendido o suprimido.

La Fed, en efecto, es un monopolio legal y parcial de la economía norteamericana que, básicamente, tiene por cometido velar por la economía norteamericana y agilizar su funcionamiento. Eso no quiere decir que pueda suprimir los ciclos económicos, ¡nadie puede suprimirlos!, aunque el liberalismo pueda decir que sin Fed ni órganos reguladores tal vez esas crisis fueran más benignas, tal vez... Pero lo cierto es que nadie va a desmantelar esos mecanismos de control, efectivamente. De manera que, si el liberalismo quiere liberar realmente las fuerzas del mercado, tendrá que pensar en otros medios, y no imitar a la izquierda en la propaganda.

Alan Greespan es un sólido liberal, un votante "republicano" y un libertario convencido. Nadie recuerda que perteneció al círculo de Ayn Rand, lamentable olvido. Hay una derecha, como digo, en sus medios muy similar al izquierdismo, que pierde de vista las presentes instituciones políticas, nuestra historia contemporánea y la coyuntura política. Esta derecha propondría quimeras alejadas de la realidad similares a las de la izquierda y, lo que es peor, arremeterían contra el actual status quo con la misma ceguera.

Los inconvenientes de la actual situación económica los provocó, ante todo, la global guerra contra el terrorismo, que implicó un desproporcionado desembolso de liquidez, una subida de los precios de las materias primas y, en definitiva, una economía de guerra que ha provocado la actual situación. Decir esto no significa criticar el esfuerzo contra el terrorismo, eso corresponderá a los políticos y a la opinión pública discutirlo, pero sí significa poner las cosas en sus justos términos respecto de la economía.

Cuando en el año 2000 llegó a la presidencia George Bush, redujo los impuestos y se lanzó a una política de gasto que, curiosamente, terminó con el superavit de la década anterior. Si se hubiera mantenido la actitud del conservadurismo fiscal en la economía, sin embargo, se podría haber profundizado en las reformas y garantizado las resistencias de la economía de ese país frente a las coyunturas adversas (como las campañas bélicas) y la crisis. George Bush no hizo que el Partido Republicano perdiera las elecciones sin motivo, pero, claro, todo esto se le escapa a la derecha quimérica (de España y de EE.UU.).

Con todo, seguiremos gritando Ron Paul por la libertad, aunque si hubieramos estado allí habríamos votado John McCain.